domingo, 10 de julio de 2016

INCOMPETENCIAS DE LA EDUCACION

ESCRIBE: Julio Antonio Silva Alvarado
Desde la llegada al poder del hoy  presidiario Alberto Fujimori, se viene implementado un modelo educativo, patrocinado e  impuesto  por organismos internacionales, admitido  a ciegas por el estado y aplicada por la fuerza.
Próximos a cumplir ya tres décadas de su aplicación, con ligeros acomodos, remiendos y parches por parte de los gobernantes siguientes la crisis educativa peruana se agudizó, lejos de mejorar.
El enfoque por competencias recoge las necesidades del mundo empresarial, que ya por lo menos a partir de la década de los cuarenta del siglo pasado venia usándolo. Este  primigenio uso del vocablo competencia en el universo de los negocios y de las finanzas, con ansias  y sus deseos de mayor productividad de las personas ha logrado que la educación hoy tenga una visión más economicista.  
El enfoque por competencias en educación,  se relaciona  estrictamente  con la formación laboral en los ámbitos de la industria, su interés primordial era “vincular el sector productivo con la escuela especialmente con los niveles profesional y la preparación para el empleo” (Díaz Barriga Arceo y Rigo; 2000:78).

Si bien,  a todas luces, se nos  hace ver  que  la  estrecha relación entre  capital humano, desarrollo económico y sociedad del conocimiento responde a políticas y normas o pautas aceptadas a nivel global en general aceptables;  las formidables dificultades  y crisis  que  atraviesan las economías de los países del aclamado primer mundo,  constituyen un fuerte cuestionamiento a la absolutización de las mismas (Gazcon, 2014).

Consiguientemente esta visión e interés  por parte de  los sectores más  conservadores  de la sociedad y de la política por poner al hombre al servicio de la economía,  un modelo de “hombre-máquina” cuyos desempeños pueden ser juzgados en una visión de costo/beneficio; las personas  se convierten en objetos desechables, sin derechos ni beneficios; es un sobre costo para la producción.

Junto a todo esto se ha precarizado el nivel de conocimientos, proscribiéndose algunas asignaturas de las aulas,   como Filosofía  o Geopolítica -acaso ya no es necesario que el poblador conozca el valor estratégico, de los recursos naturales para el desarrollo nacional- o tal vez se considera que la sociedad ya no debe ser reflexiva.

Las Ciencias Sociales en la educación pública han sido seriamente retaceadas, recortadas y cercenadas, temas importantes han sido mutilados; se quiere desconocer,  que un conocimiento  profundo, pero no  sólo saber qué y  conocer cómo, sino el  poder  aplicarlo oportuna y convenientemente  convierten a la persona en  más competitiva  en un mundo  tan complejo,  vertiginosamente cambiante y  enormemente competitivo.

La información  constituye uno de los elementos que puede proporcionar una ventaja competitiva para una sociedad o una persona,  disponer de información privilegiada  o de relevancia constituye un acicate para todo individuo con ansias de superación  y de descollar en alguna rama del saber o empresa.

Asistimos al declive de la autoridad de los Estados y una supremacía del gran capital, las transnacionales, la dictadura de las grandes empresas, lo mismo  que se refleja en el cotidiano,  constante  y abusivo  “usar y desechar” de las personas.  


Debemos cuestionarnos seriamente, sobre a dónde queremos ir como país, que es lo que deseamos para el presente y nuestras ansias para las futuras generaciones. Este articulo  va orientado en ese derrotero. El sistema educativo actual está colapsando, lo sostiene los intereses privados y la falta de una visión de país. 

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